¿Qué ocurre en una empresa cuando el heredero es menor de edad?

Cuando pensamos en hacer testamento, normalmente pensamos en una pregunta muy concreta: ¿quién heredará mis bienes cuando yo falte?

Pero cuando existe una empresa, un negocio familiar o participaciones en una sociedad, hay otra cuestión igual de importante:

¿Quién se encargará de gestionar ese patrimonio hasta que el heredero pueda hacerlo por sí mismo?

Esta diferencia puede ser especialmente relevante cuando existen hijos menores de edad.

En nuestro despacho, hemos podido comprobarlo en un caso real que pone de manifiesto la importancia de una adecuada planificación patrimonial y sucesoria.

Por razones de confidencialidad, modificamos u omitimos cualquier dato que pudiera identificar a las personas implicadas.

Un caso real: una empresa, un hijo menor y una situación inesperada

Imaginemos la siguiente situación. Una pareja está divorciada y tiene un hijo menor de edad. A pesar del divorcio, la relación entre ambos progenitores es cordial y existe una buena comunicación. Uno de ellos es propietario de una empresa y fallece de forma inesperada. El hijo menor se convierte en heredero de los bienes que le corresponden, incluyendo la participación o titularidad relacionada con el negocio.

Hasta aquí, podría parecer que todo está correctamente previsto. Sin embargo, aparece un problema que muchas familias y empresarios no se plantean:

el otro progenitor debe intervenir en la gestión de determinados asuntos patrimoniales en representación del menor, pero no tiene conocimientos ni experiencia para gestionar una empresa.

Y es perfectamente comprensible. Una persona puede ser un excelente padre o madre, gestionar correctamente su patrimonio personal y mantener una relación cordial con su expareja, y al mismo tiempo no tener los conocimientos necesarios para dirigir una empresa.

El problema, por tanto, no es la relación familiar.

El problema es que nadie había previsto quién debía encargarse de la gestión empresarial en caso de fallecimiento y la realidad es, que si no se nombra, por defecto será el otro progenitor quien gestione y administre la empresa en virtud de lo previsto en los arts. 154 y 164 del Código Civil. Todo ello ocurre, con independencia además de si los progenitores están o no divorciados .

El error de pensar únicamente en quién heredará

Este caso permite entender una cuestión fundamental de la planificación sucesoria. Cuando un empresario hace testamento, no debería limitarse a pensar:

«Quiero que mi hijo herede mi empresa.»

También debería hacerse preguntas como:

  • ¿Qué ocurrirá si mi hijo todavía es menor?
  • ¿Quién gestionará sus bienes hasta que pueda hacerlo por sí mismo?
  • ¿Quién tiene los conocimientos necesarios para gestionar la empresa?
  • ¿Quién tomará las decisiones necesarias para mantener la actividad?
  • ¿Cómo se protegerá el patrimonio que recibirá mi hijo?
  • ¿Qué ocurrirá con la empresa durante esos años?

La respuesta no tiene por qué ser siempre la misma.

Y precisamente por eso es tan importante realizar una planificación patrimonial personalizada.

El testamento puede ser mucho más que repartir una herencia

Uno de los grandes errores en materia de herencias y testamentos es pensar que hacer testamento consiste únicamente en repartir los bienes entre los herederos.

En realidad, especialmente cuando existen empresas, patrimonio relevante o hijos menores, el testamento puede formar parte de una estrategia mucho más amplia de planificación sucesoria y patrimonial.

En determinados supuestos, es posible prever en el testamento determinadas personas que puedan desempeñar funciones relacionadas con la administración o gestión de los bienes heredados por los menores, siempre dentro de los límites establecidos por la legislación aplicable.

En un caso como el que estamos comentando, podría haberse valorado con antelación la conveniencia de designar a una persona de confianza, con conocimientos empresariales suficientes, para intervenir en la gestión del patrimonio empresarial que pudiera corresponder al menor.

Esto habría permitido separar dos cuestiones que, en la práctica, pueden ser muy diferentes:

quién debe ejercer las funciones parentales y quién tiene los conocimientos adecuados para gestionar un negocio o patrimonio empresarial.

No se trata de sustituir a un progenitor. Se trata de planificar adecuadamente la gestión de un patrimonio que pertenece al menor.

¿Por qué es especialmente importante cuando hay una empresa?

Una empresa no es un inmueble que simplemente permanece ahí hasta que alguien decide qué hacer con él.

Un negocio necesita tomar decisiones constantemente. Hay trabajadores, proveedores, clientes, obligaciones fiscales, bancos, contratos, inversiones, posibles operaciones societarias y muchas otras cuestiones que requieren conocimientos y capacidad de gestión.

Por eso, cuando el propietario de una empresa tiene hijos menores, la sucesión empresarial debería formar parte de su planificación patrimonial.

Dejar esta cuestión para el futuro puede provocar situaciones que nadie deseaba. Y esto es especialmente importante cuando el fallecimiento se produce de manera inesperada.

Una buena planificación protege a la familia y también al negocio

En ocasiones existe la idea de que hablar de testamentos, fallecimiento o herencias es negativo.

Nuestra experiencia nos demuestra justamente lo contrario. Una buena planificación patrimonial busca reducir la incertidumbre y evitar que nuestros familiares tengan que tomar decisiones complejas en uno de los momentos más difíciles de su vida.

En el caso de una empresa, además, puede contribuir a proteger la continuidad del negocio y el patrimonio que se pretende transmitir a los hijos.

Porque una cosa es decidir quién queremos que herede y otra, muy diferente, decidir cómo queremos que se gestione lo heredado hasta que ese heredero pueda hacerlo por sí mismo.

En Asesoría Mediavilla, ayudamos a familias, empresarios y propietarios de patrimonio a analizar su situación y a estudiar las distintas alternativas de planificación patrimonial, planificación sucesoria, herencias y testamentos, coordinando cuando es necesario los aspectos jurídicos, fiscales y empresariales.

Porque planificar una herencia no consiste únicamente en decidir quién recibe nuestro patrimonio. También consiste en pensar quién podrá gestionarlo y protegerlo cuando nosotros ya no estemos.

Planificar hoy es proteger el patrimonio y la continuidad de tu familia mañana, especialmente cuando hay hijos menores.

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👉 Contacta con nosotros y estudiamos tu caso.

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